*- Cariño de primos *-

marzo 2, 2010 at 4:15 pm 3 comentarios

Estaba en el colectivo poniéndome precavidamente el cinturón de seguridad (es quizás uno de los pocos hábitos en la que soy constante). El taxista debió adquirir el brevet en un canje por que manejaba a toda prisa pasándose incluso un letrero de “Estamos trabajando”.


De un momento a otro y sin pensarlo siquiera se me vino a la mente el rostro de mi estimadísimo y apreciadísimo primo IN. El mismo que en ocasiones publicité a una amiga, poniéndole como versa el dicho “en bandeja de plata”. Claro que en el fondo lo único que buscaba era conocer a la primera enamorada y así monitorear sus primeros amoríos infructuosos (en el supuesto hecho de que mi amiga, quien no tenía reparo ni prudencia alguna para ensalzar sus virtudes, logre conquistarlo).

A sus 18 puritanos añitos, casi podría afirmar que no tuvo enamorada alguna. Y no es por hacer alarde, ni que mis ojos de prima lo hagan ver como un adonis, tampoco es gay, porsiaca. A pesar de lo reservado y poco parlanchín tenía un encanto especial, esa risita tenue ante el cortejo provocador de mi amiga, era sin duda su as innato que sin querer queriendo (eso, eso, eso eso), la hizo pecar de pensamientos lujuriosos controlados.

Desde su estadía, para gracia mía en la casa de mis padres, JAMÁS, trajo a alguna amiga, no frecuenta los lugares de esparcimientos nocturnos a los que yo en incontables ocasiones lo exhorté que me acompañara. Difiere de las personas que malgastan su dinero en bebidas alcohólicas e innecesarias salidas sabatinas.

Como diría un amigo, “No toma, no fuma, ni baila pegadito”.

Desde que vivimos juntos (compartimos la casa) hace ya 2 años. Aunque siempre supe de su existencia, no había tenido oportunidad de conocerlo, salvo algunas fotos que me mostró mi hermana, tras su viaje a la tierra de mi abuela, pero de eso ya habían pasado algunos años.
Así pude constatar que efectivamente era el vivo retrato de su padre, mi tío favorito, tal como lo describió mi mamá en cierta ocasión.

Así que pasé por alto la vez que mi hermana me interrumpió y llamó, mientras me encontraba veraneando y parrandeando en una playa de Chimbote.

Lady, IN, quiere saludarte dijo mi hermana. De inmediato repuse mi malhumor y pasé por alto su inoportuna llamada. ¿Quién?, agregué dubitativa.
IN, el hijo de tío Raúl.

Segundos después reponiéndome con tan agradable sorpresa y entusiasmo poco disimulado, lo saludé y lo apabullé en lo que parecía ser un monólogo.

Holaaaaa – Que sorpresa – Mucho gusto – Aunque sea por teléfono – Hasta cuando te quedas – La próxima semana estoy en Huaraz – Espero conocerte. Le dije con una impresión positiva y desbordante.

Él, por su parte a duras penas respondía con palabras monosilábicas.

La semana siguiente viajé, pero él ya se había regresado. Cuando pensé que me había perdido de un gran episodio de mi vida, conocerlo. Mi madre, me contó que había terminado la secundaria y quería prepararse para postular a la escuela de policías – la próxima semana regresa – precisó mi madre vivirá con nosotros, tienen que tratarlo bien para que se acostumbre, continuó. Escuché a mi madre ininterrumpidamente y deseé que los días pasen a toda prisa, sin noches ni días.

Finalmente la cuenta regresiva llegó a cero, cayeron todas las diminutas partículas del reloj de arena que había montado en mi angustiosa espera. Hoy llega IN, precisó mi hermano pronosticando en él, al que sería su compinche, su camacho, su compañero de juergas (en esto último se equivocó), ya que ambos fluctuaban entre los 17 años en promedio.

Ahora, con 19 años cuesta arriba, se ha ido torneando sobretodo físicamente (como diría un hombre de una mujer que ha crecido bajo la mirada castrada por el parentesco), egresó de la escuela policial, y para suerte fui la antagonista (papel que me asigné por dedocracia y desempeñé con talento innato), de dos de los momentos más trascendentes en su sosegada vida: La ceremonia y baile de graduación de la escuela de policías. Hechos para los que me había preparado con madrugada dedicación.

Seguramente imaginaron que este relato, esta concatenación de hechos aduladores, terminarían en escenas pecaminosas, que develaría uno por uno los sueños húmedos, las peripecias de un beso prohibido que llegó a consumarse, las caminatas de puntitas a su habitación, la iniciación sexual a la que lo orillé. Lamento decepcionarlos, no voy a amenizar mi relato con episodios y/o pensamientos lascivos, ya que sería mentir. Aunque confieso que a veces despierta en mí una envidia pasiva, por la afortunada que inicie a este espécimen raro de hombre en el turbulento mundo del amor.

Ensalzando las virtudes de mi muy apreciado primo IN, mi background “Sección Besos Prohibidos”, me recordó el nombre y el rostro de un primo lejano, con el que en cierta ocasión rozamos nuestros labios inexpertos, pero de eso hace ya varios años, cuando no pasábamos de ser unos “Moco verdes”.

Recuerdo que mi hermana menor acabada de nacer, hacía apenas unos días, y padecía de diarrea la pobre, con decir que su segunda (o debería poner su primera casa era el hospital, hecho que motivó a que nos mudemos.

Ya en mi nuevo colegio, cuando creí ser una completa desconocida, me percaté de la presencia de mi primo N, quien gentilmente se autodenominó mi guía, consecuentemente mi único amigo. Yo por mi parte, no pronunciaba ni una sola palabra, parecía una aguaruna que no entendía ni hacía bromas, que no socializaba y no quería pertenecer al exclusivo grupo de las chanconas, por que me parecían creídas.

Poco a poco empecé a destacar en mis calificaciones aún cuando nadie daba un céntimo por mi, las profesoras (a quienes nunca me acostumbré a decir MISS, me empezaron a tener aprecio) y a preguntarme más en el examen oral.

La chica más popular del salón expresaba evidente interés por mi primo, lo que motivó a que ella tuviera una amistad casi obligatoria conmigo. Pasé del anonimato, a formar parte del exclusivo grupo de las chanconas. Muy a mi pesar.

A la hora del recreo yo prefería irme con mi primo y sus amigos. En aquel entonces decidí cortarme mi ondulada cabellera, puse en desuso mi coqueto polito naranja con tiritas que daba cuenta de mis pequeños pezones (que con el tiempo adquirieron el tamaño prominente que hoy gozan), mi jean, o mi drill que dejaba al aire libre mi ombligo, decidí entonces usar gorra, polos anchos, zapatillas y casacas, fue una faceta machona, pero me agradó. Aún así sus entrañables patas, empezaban a mirarme con lasciva prematura.

Cierto día mientras me preparaba para ir al colegio. Tocó la puerta, era él. Yo me miraba frente al espero para intentar colocarme unos ganchitos negros, miré su rostro reflejado en el espejo, me tomó de la cintura y me besó. Así sin rodeos, sin malicia, sin sobrenombres.

Ahora somos buenos amigos.

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* Mi primera vez * *-El diablo está de moda*-

3 comentarios Añade el tuyo

  • 1. LEON  |  marzo 3, 2010 a las 4:09 am

    Hola mi primita favorita tenes razón al decir q ahora somos muy buenos amigos…..Pero tengo una duda quien toco tu puerta y te tomo de la cintura y te besó ¿………?

    Responder
  • 3. Mixha  |  julio 1, 2011 a las 7:30 am

    interesante relato, no esperaba el final, un abrazo

    Responder

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Lady Moreno Córdova

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A CERCA DE MI

Tengo 23 años. Soy Comunicadora Social. Creé este espacio, con la ayuda de un amigo, quien me da algunas clases a través del msn, (ya habrá oportunidad para relatar como fue que nos conocimos), por que me encanta escribir, es como una terapia, me relaja, me energiza, me renueva.
Siempre me han gustado los sobrenombres, creo que es parte de mi personalidad inestable, por eso decidí nombrar este espacio GYPSYROSSE, término formado por yuxtaposición.
No quiero hacer tanto melodrama a cerca de mis amores vanos del pasado. Así que escribiré a cerca de mi entorno, mis amigos, mi familia, mi casi novio, etc. Claro siempre con su debido consentimiento.

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